Un mal día - 3º artículo

Hoy he tenido un día de mierda. Lo mejor de tener un día de mierda es que todo el mundo sabe a lo que te refieres. Si te acercas a cualquier persona en cualquier parte del mundo y le preguntas: “¿Sabes lo que es tener un día de mierda?” Te dirá: “¡Desde luego!”. Personalmente, creo que tener días de mierda es bueno porque es algo que nos diferencia del resto de animales. No me imagino a un pato diciéndole a otro: “Menudo día de mierda llevo, macho”.

Para empezar, he perdido un tren porque al llegar al centro de Madrid me lo he encontrado cortado y he tenido que rodear toda la ciudad para llegar a la estación. Llevo poco tiempo en Madrid, pero el paseo de la Castellana me lo he encontrado cerrado un montón de veces por algún tipo de celebración: desfile de las fuerzas armadas, manifestación del orgullo gay, día mundial de las bicicletas… Me lo he encontrado prohibido tantas veces que empiezo a pensar que el Paseo de la Castellana se puede alquilar. Estoy seguro de que si vas al Ayuntamiento y avisas con tiempo puedes cortarlo para celebrar tu cumple. Aunque lo que más me ha fascinado hoy ha sido el encargado de seguridad del parking de la estación de tren.

Prometo que hoy el maletero de mi coche era probablemente el maletero mas sospechoso que hayáis visto en vuestra vida: una maleta sucia y rota, dos bolsas de deporte, un saco negro enorme que ni siquiera sé que es, una especie de soporte de hierro y una botella de líquido que podría ser gasolina. Antes de entrar al parking, el tipo se ha acercado a la ventanilla y me ha dicho: “Necesito que abra su maletero”. Me he bajado del coche y os juro que antes de abrir por completo el maletero, el tío, bostezando, me ha dicho: “Gracias. Puede pasar”.

Creo que, en realidad, por lo único que me ha hecho salir del coche es porque le ha jodido que yo estuviera dentro calentito y él no. Así que el tío debe haber pensado: “Voy a hacer que este tío se constipe”. En fin… Una vez que he superado las exhaustivas medidas de seguridad, que, visto lo visto, consisten en no llevar un cadáver a la vista, he tenido que hacer una cola de media hora para poder cambiar el billete.

Hacer colas no es algo que me importe mucho. Tampoco es algo que me haga llorar de alegría, pero reconozco que no es de las cosas que más me cabrean, a menos que vea que de 24 ventanillas de atención al cliente sólo cuatro están abiertas. Eso es algo que me pone de mala leche, porque es como si los dueños de la empresa te estuvieran diciendo en voz baja: “Tenemos 24 ventanillas. Si quisiéramos podríamos hacer que no tuvieras que esperar más de cinco minutos, pero…no queremos”.

Al final he optado por cancelar el viaje. La verdad es que lo que ha conseguido RENFE tiene mérito: una empresa que se dedica a vender billetes de tren ha logrado que se me quiten las ganas de viajar. Lo mejor ha sido salir del parking viendo cómo el tipo de seguridad se acercaba a la ventanilla de un coche y le decía al conductor: “Necesito que abra su maletero”. Y antes de que el conductor lo hubiese abierto por completo, el tío de seguridad, bostezando, ha dicho:”Gracias. Puede pasar”.

En realidad, este tipo de personas, los que hacen su trabajo sin ganas, me parecen entrañables. Aunque preferiría que tuvieran trabajos con un poco menos de responsabilidad, alguno en el que no hacerlo bien no suponga una gran tragedia. Algo tipo ‘vendedor de globos en un parque’. A lo mejor me equivoco, pero, en principio, un vendedor de globos no parece un tipo que tenga muchas responsabilidades. Lo único que tiene que hacer bien es atarse el cordelillo al dedo para que no se le escapen los globos. Y en caso de que olvide atarse el cordelillo y se le escapen todos los globos, ¿a cuánto puede ascender la pérdida?, ¿a 10 euros?

En cualquier caso, lo importante es no olvidar nunca una de las leyes de Murphy que dice: “Sonríe. Mañana puede ser peor”.

2 comentarios:

judith

ola me encanta le articulo es genial un besazo

ele

"Estoy seguro de que si vas al Ayuntamiento y avisas con tiempo puedes cortarlo para celebrar tu cumple."
"En fin… Una vez que he superado las exhaustivas medidas de seguridad, que, visto lo visto, consisten en no llevar un cadáver a la vista"
También cómo cierra el artículo. Si es que es muy grande!

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PÁGINAS ÁNGEL MARTÍN

 
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