Revista Esquire


En la escuela yo era el tío al que pegaban siempre. Por un lado estaban los malotes, que eran los que se sentaban atrás del todo, y luego estaba yo, que me sentaba en la zona del medio para pasar inadvertido. Iban a por mí porque era un lerdo.

Nunca he sido ni el gracioso, ni el simpático de la familia. De hecho en las típicas reuniones y cenas navideñas todavía no consigo integrarme. Es terrible ver que todo el mundo es mucho más fiestero. Hay una tía de 50 años que tiene más marcha que tu en el cuerpo y entonces la gente te ve en un rincón y comienza '' Venga Ángel, cuéntate algo!''. Y tu '' No, no, no por favor". La timidez me ha acompañado siempre. Todavía no sé como me dedico a esto.

De pequeño iba a clases particulares de piano. Sigo pensando que debí haberme dedicado por completo a la música. Me arrepiento sobretodo de haberlo dejado tanto de lado cuando empecé a estudiar interpretación. Te das cuenta de que la mano ha muerto y cuando trato de retomarlo te embarga más tristeza que ilusión.

Hasta los 25 años estuve tocando en residencias para la tercera edad de Barcelona. Íbamos mi padre, un amigo suyo que era el batería y yo. Tocábamos pasodobles, baladas... La verdad es que era un mundo muy divertido. Además, cuando ya me había venido a vivir a Madrid y estaba trabajando como guionista de Siete Vidas, tenía que volver el fin de semana para hacer un par de actuaciones, porque con lo que me pagaban allí no podía vivir. Al principio eran conciertos para mayores, pero también tocamos en salas de fiestas, heladerías, bodas...

Sí, existe un cartel de promoción muy sórdido de una de nuestras actuaciones que tiene custodiado mi madre. Aparezco con el pelo largo y una de esas camisas anchas de seda que se llevaban entonces.

A los 20 años empecé a estudiar interpretación. Mi plan era ser un actor intenso, una cosa de éstas de cojones. Pero el tema se torció y terminé presentándome a unos casting que estaba haciendo Paramount Comedy en Barcelona. Yo no quería hacerlo porque a mi eso del humor no me gustaba nada, pero en la escuela de interpretación me obligaron. Al final escribí una especie de chorrada sobre un fantasma. Hice todo el monólogo con un jersey en la cabeza y les gustó.

La primera vez que me subí a un escenario fue terrible. Viajamos tres personas desde Barcelona para actuar en un club de Madrid. De los tres que fuimos había uno que era el que más gracia nos hacía a nosotros, Fue el primero en salir y el que menos funcionó de cara al público. Nos entró el pánico. Decíamos '' Si este tío, que es el más divertido de los tres, no ha funcionado... ¿Cómo nos va a ir a nosotros? '' . Yo la verdad es que no me acuerdo de nada, tengo una laguna, como si me hubiera desmayado. Salí , solté lo mío y me fui. Nada más. Al parecer lo hice bien, porque contaron conmigo.

Todavía no sé lo que estoy haciendo. Simplemente me estoy dejando llevar por la situación. Cuando empezó Sé lo que hicisteis... estaba muy ilusionado, pero hay un momento en el que te planteas que a lo mejor te estás encasillando. Piensas que cuando vayas a hacer otra cosa la gente no dejará de verte como el tío que analizaba la prensa y los programas del corazón. Lo bueno ha sido que he podido compaginarlo con otros proyectos.

Hace varios años años participé en el corto de Pernambuco con Carmen Alcayde. La verdad es que me apetecía mucho rodar algo con Albert Ponte, que acababa de dirigir a Luis Tosar. Me llamó, me propuso la historia y acepté. Supongo que estuvo divertido, porque Carmen y yo nunca habíamos hablado el uno del otro.

Al principio Dani Mateo y yo nos odiábamos. Cuando empezó el circuito de comedia en Barcelona nos conocimos por un amigo en común. Para mí él era el tío de la voz grave y prepotente y él me veía a mí como el actorcillo que iba de cómico. Lo único que recuerdo es que nos odiábamos y al día siguiente estábamos viviendo juntos. Pero no sé como llegamos a eso.

La televisión está para apagarla e irte a leer un libro. Lo que más me sorprende es la escasa oferta existente. Pongas lo que pongas estás viendo lo mismo. En todas las cadenas hay un programa de gente que canta o hace cosas, todas tienen un concurso, relacionado con cual es la palabra oculta, todas tienen programas de testimonios, de cocina, de sociedad. Y encima no ponen ni una puta película que valga la pena. Lo peor es que cuando sale algo nuevo y no funciona se va a la mierda a la mañana siguiente.

Suena topicazo pero adoro a Gila. Aunque ahora me fascinan Will Ferrel y Ben Stiller. Son dos tíos que hacen lo que todo cómico quiere: hacer sus proyectos acompañados de sus amigos. Es mi plan de futuro
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Os dejo también con un vídeo de los Goya (gracias a María), también relacionado con la revista Esquire. Ángel sale en el minuto 2.40 aprox.

2 comentarios:

ele

"Aunque ahora me fascinan Will Ferrel y Ben Stiller. Son dos tíos que hacen lo que todo cómico quiere: hacer sus proyectos acompañados de sus amigos. Es mi plan de futuro"
Y eso es lo que está haciendo ahora... Así que habrá que alegrarse aunque no podamos verle a diario.

Lo del video es toda una exclusiva! No lo había visto! Pero no lo entiendo muy bien... estuvo en los goya o en alguna fiesta previa?

Bea

Es en una fiesta privada post-Goya organizada por Esquire :)

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PÁGINAS ÁNGEL MARTÍN

 
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